domingo, 2 de octubre de 2011

El varadero.

Estoy en el varadero de Vlihó tras el paso de un tornado. Tan solo 6 minutos bastaron para montar todo el destrozo:





50 barcos se han caído de sus cunas y sufren desperfectos.





Algunos terribles 






El numero de desarbolados es difícil de cuantificar, todos enredados los unos con los otros.
Donde antes crecía la yerba y corrían los gatos hoy luce de este modo.








Muchos barcos que estaban con muerto rompieron sus amarras y se fueron a la orilla.
Afortunadamente todo es fango.







Un catamarán fue sacado del agua y volteado.
Casas sin tejado, postes de la luz arrancados.

Los empleados del varadero están desesperados y trabajan de sol a sol para poner un poco de orden en el caos absoluto.








Moraleja: por muy apesadumbrado que este uno por su situación actual; quizás, solo nos estemos librando de otra peor. La vida es bella y hay que vivirla con el mejor de los espíritus.

Bueno, aquí se acaban mis relatos. El barco está en su destino, mañana lo sacan del agua y el resto es todo muy cansado y aburrido: limpia sentinas, baja velas, pon los toldos…etc. Pero lo voy a hacer, como he dicho antes, con buen espíritu y con la mayor de las gratitudes hacia mi barco; me ha cuidado; ahora me toca a mi dedicarle mis atenciones; las merece.


Buenas noches y la mejor de las suertes.

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