domingo, 6 de noviembre de 2011

Las sardinas de Actium


«Pero así será, Iras, insolentes lectores nos tratarán como rameras; y hasta los miserables timadores nos cantarán desafinando, como improvisación; los comediantes nos llevarán a escena y representarán Alejandría y nuestras fiestas; Antonio será mostrado ebrio y yo veré cómo algún joven de voz chillona hace de Cleopatra y rebaja mi grandeza asumiendo el aspecto de una puta»

 SHASKEPEARE, W.  Antonio y Cleopatra





Frecuentemente  recalo en el puerto de Preveza, a la entrada del golfo Anvrákiko, frente al promontorio de Aktion. Que suena a Actium y a batalla; que invoca a Marco Antonio y a Cleopatra; y que tiene tal poder de evocación que casi eclipsa el olor a las sardinas.

Pero son estas últimas las que me traen constantemente aquí. No tengo miedo a equivocarme: es uno de los mejores sitios de Grecia para comer sardinas a la brasa. Bueno y pulpo…y sepia…y calamares…dejémoslo estar.



Pero olvidando el tema gastronómico, Preveza es un puerto muy griego, con pocas concesiones al turista; ni siquiera una señal que indique por donde se va a Nikópolis, la ciudad fundada por Octavio, desde entonces Augusto, tras derrotar a Marco Antonio y su aborrecible Cleopatra. 


P1010521.jpg.Las sardinas de Actium


 Siempre me interesó esta batalla; no porque me gusten las hazañas bélicas, si no por su vertiente náutica. La historia, como todos sabréis, es larga;  pero hago un resumen:

 El imperio Romano se hallaba dividido en dos; el de occidente, bajo el poder de Octavio y el de Oriente, bajo el poder de Marco Antonio. Esté, repudió a su esposa Octavia, hermana de Octavio y se unió a Cleopatra, reina de Egipto. Este matrimonio debió de parecerle especialmente peligroso a Octavio y aumentó las hostilidades. En el año 31 a.c. la batalla de Actium  fue el último acto de una larga enemistad entre los dos, adobada por la profunda inquina hacia Cleopatra, a la cual Octavio siempre hizo aparecer como una furcia embaucadora.

La flota de Octavio llegó por el oeste, al mando iba Agripa, uno de los mejores almirantes de su tiempo, con 400 naves mucho más ligeras que las de Antonio, pero mucho más maniobrables y que le permitían invertir el rumbo y volver a la carga en menos tiempo.

Antonio disponía de fuerzas terrestres casi dobles de las de Octavio y una flota de 500 unidades de barcos grandes, poderosos y pesados quinquerremes, bien armados y especializados en abordar al enemigo con sus reforzadas proas; que sumado a los 70 barcos de Cleopatra era una fuerza imponente. Antonio era un gran estratega y sus hombres le seguían hasta la muerte; pero  no sabía mucho del mar. De hecho sus oficiales y tropas querían que la lucha se diera en tierra y al parecer fue Cleopatra la que le convenció de lo contrario; lo cual causó gran malestar entre sus legiones. Prefirió enfrentarse en el mar y de forma algo estúpida, parece que concibió la acción sin ningún movimiento, con la flota casi fondeada y los barcos unidos por cables y cadenas para hacer un muro flotante. Un estupendo blanco para las agiles naves enemigas.


Disposicion de las flotas: en rojo barcos de Octavio, en morado barcos de Antonio


Mañana tranquila de principios de septiembre, sin viento. A medio día se levanta una brisa. Comienza la batalla, más bien un combate confuso de legionarios en el mar. Se esperaba la intervención de las unidades egipcias que permanecían en retaguardia. Esta fue deslumbrante: Cleopatra, a bordo de su barco almirante avanzó con su escuadra, atravesó la zona de combate…pero continuó recto, desplego sus velas y puso rumbo para rodear Lefkada y seguir hacia el Peloponeso. Marco Antonio se quedó atónito, pero la siguió poco después, abandonando a sus tropas.
Se atribuye a Agripa la gloria de una jornada confusa y sin relieve, una batalla sin ninguna idea táctica. Solo la huida de Antonio fue el único hecho notable.
A partir de aquí, los historiadores dan interpretaciones para todos los gustos: Fue una huída premeditada, por eso las naves de Antonio iban cargadas de velas y pertrechos haciéndolas más pesadas todavía. O bien fue una torpeza de alguien que no sabía de batallas navales; o como sostienen otros, fue mala suerte.






 De todas descarto esta última posibilidad; la de la mala suerte.

No he encontrado ningún dato sobre las condiciones meteorológicas de aquel día, pero sí que puedo hablar de mi experiencia, que es bastante, de navegación por la zona. En verano y con buen tiempo; parece ser que lo había ya que se habla de calma matutina; cuando el anticiclón se sitúa en los Balcanes, la brisa del noroeste es constante, día tras día, en esta parte del Jónico; se levanta más bien tarde, después del mediodía y prosigue hasta mas allá de la puesta de sol. Por supuesto en el estrecho entre Preveza y Aktion, el viento encajonado es forzado a cambiar de dirección y soplar mas cercano al suroeste.
  
 



 Yo no sé nada de estrategia naval, pero me parece que posicionar las naves a sotavento, casi estáticas, frente a una flota mucho más ágil que probablemente tenía el viento y el mar a favor es un suicidio. 

Además ¿Porqué llevaba Antonio las naves pertrechadas con velas y aparejos, haciéndolas más pesadas? Es evidente que para  remontar contra el viento con aquellos barcos solo hacía falta remos. ¿Podía ser tan ignorante en temas navales? Y si el lo era ¿ Todos sus capitanes también? ¿Nadie fue capaz de observar cual es el viento típico de la zona? 

La historia ha sido llevada a la literatura y al cine hasta la saciedad pero la verdadera solución al enigma desapareció con ellos para siempre. Personalmente creo que la huída estaba preparada, al menos contemplada.  

Si pensar sobre el tema os hace pasar un buen rato, estará bien empleado mi trabajo. A mí me ha divertido.   Mientras tanto…sigamos comiendo sardinas.

domingo, 2 de octubre de 2011

El varadero.

Estoy en el varadero de Vlihó tras el paso de un tornado. Tan solo 6 minutos bastaron para montar todo el destrozo:





50 barcos se han caído de sus cunas y sufren desperfectos.





Algunos terribles 






El numero de desarbolados es difícil de cuantificar, todos enredados los unos con los otros.
Donde antes crecía la yerba y corrían los gatos hoy luce de este modo.








Muchos barcos que estaban con muerto rompieron sus amarras y se fueron a la orilla.
Afortunadamente todo es fango.







Un catamarán fue sacado del agua y volteado.
Casas sin tejado, postes de la luz arrancados.

Los empleados del varadero están desesperados y trabajan de sol a sol para poner un poco de orden en el caos absoluto.








Moraleja: por muy apesadumbrado que este uno por su situación actual; quizás, solo nos estemos librando de otra peor. La vida es bella y hay que vivirla con el mejor de los espíritus.

Bueno, aquí se acaban mis relatos. El barco está en su destino, mañana lo sacan del agua y el resto es todo muy cansado y aburrido: limpia sentinas, baja velas, pon los toldos…etc. Pero lo voy a hacer, como he dicho antes, con buen espíritu y con la mayor de las gratitudes hacia mi barco; me ha cuidado; ahora me toca a mi dedicarle mis atenciones; las merece.


Buenas noches y la mejor de las suertes.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mi pequeña regata III. Trizonia

Dia 23 de Corinthos a Trizonia

Genova atangonado, mayor y mesana. No paso de 3 nudos. Pero a 3 nudos también se va; lentamente, pero se avanza. El secreto es levantarse pronto para no llegar de noche a los sitios pequeños; no me gusta.

Trizonia es una de los miles de islas griegas a las que nunca hubiera llegado un turista si no hubiera sido en barco. Lo que realmente me reconforta de esta isla, aparte de su fondeo seguro y su pueblo tranquilo; es que está exactamente igual que hace 20 años cuando llegue por primera vez. Sí, algún lector de este blog se acordará de un frio Diciembre del 91, cuando fuimos a dar con nuestros huesos, helados huesos, a Trizonia; y la taberna familiar donde acabamos cenando… en familia. Pues sigue estando ahí .Eso a mí, que he visto cambiar el paisaje de mi entorno a la velocidad del rayo,  me aparece un lujo.

Bueno la verdad es que algo ha cambiado. Ahora han hecho una marina

Con gasolinera






Con pistas de deportes







Con sala de espera






Algunos han decidido quedarse para siempre. Dentro de 20 años seguirán ahí.





Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Sobrevivir en el Pireo

-Mira Harula que palomita te traigo.

Apretaba al horrorizado animal entre sus manos sonriendo. Pero Harula estaba tendida bajo una cama de hierro. No podía verle.

Estamos en un hospital del Pireo. Harula y otras 15 personas más nos apretamos en una habitación con 8 camas, donde apenas pueden entrar las enfermeras; con ocho enfermos y sus respectivos acompañantes. Y Harula pasa la noche, en el suelo, bajo la cama de su marido. Mientras, las palomas revolotean por los pasillos buscando migas de pan. El calor es absolutamente sofocante.




Grecia se hunde y nosotros con ella.

-Pasamos malos momentos; supongo que lo sabéis. Sería preferible que en cuanto podáis, volváis a España, a un hospital mejor; este es muy viejo.- Nos dijo el médico de guardia que nos atendió.

Pero no era la vejez del hospital lo sorprendente,  si no la falta de medios: solo dos váteres y una ducha por planta, no hay papel higiénico, ni toallas, ni jabón, ni cubiertos para comer.

- Enfermera ¿Cómo quiere que se coma este anciano, con párkinson, el muslo de pollo con solo un tenedor de plástico?

-Lo siento, Señor, pero no tenemos más. Le dejo un cuchillo y luego me lo devuelve, si puede. Ya sabe usted la terrible situación que atravesamos.-  Posiblemente, pronto dejen de suministrar tenedores de plástico también.  Y posiblemente  también, pronto dejen de pagar el sueldo de la mujer que responde a la reclamación.

Salvo estas excepciones, en general, nadie se queja; todos aceptan la situación como providencial, como transitoria, como si todo fuera pronto a pasar. Y aplican su solidario sentido de la existencia con cada vecino, en el más puro estilo griego.
Pero esto no pasa. Acabo de leer en el periódico que los hospitales griegos no pueden asumir la compra de antitumorales y el enfermo tiene que pagarlos de su bolsillo; que la deuda con la gran empresa farmacéutica asciende a tropecientos millones y que pronto dejaran de suministrar medicamentos. La misma empresa, la misma que se forró con  la venta del Tamiflú contra la terrible gripe que nos acechaba en tiempos de bonanza. ¿Ahora no hay gripe?
Los ricos aprietan y aprietan y asfixian; esperando sacar agua del desierto y la troika se enfada porque no aplican sus medidas. ¿Pero no se dan cuenta que este país nunca podrá pagar lo que debe?  ¿Con solo 11 millones de habitantes y sin ningún tipo de industria? No entiendo como sus gobernantes fueron capaces de pedir prestados 380 000 millones de euros, no entiendo porque se los prestaron, no entiendo que ahora, en plena crisis, piensen en que sean capaces devolveros. Los griegos tampoco lo entienden. Es la misma hipocresía que dejarle a un mendigo 100.000 € e intentar estrangularlo para recuperarlos.

Atenas huele a miedo:

-Ni se te ocurra irte sola a estas horas a buscar un hotel…te quitaran el bolso…la policía no existe en Atenas.- Bueno, yo vivo en el Cabanyal, en Valencia, tampoco me asusto mucho de la falta de policía.
Ni  policía, ni  taxis, ni nada de nada; solo gente que anda deprisa por las calles mirando de reojo al vecino, como si hubieran declarado la peste, como si solo existieran historias tremendas de robos y asesinatos; las que escuchas en cada esquina. Robar sí que roban: su exclusiva manera de ver la vida; ese atraco será irrecuperable.






-Mira Harula…tu palomita.-  Harula sonríe, más espabilada, con los ojos del verde del mar; lo traía adherido a sus pupilas; el mar de Sifnos, que se pega como las lapas. Como si fuera corriente encontrar palomas en un hospital. Como si fuera normal encontrar el color del mar de las Cícladas en Atenas.

martes, 28 de junio de 2011

Barbaridades marineras.


Hay alguien que haya leído a Conrad? O a London? ¿Stevenson? ¿Moitessier? ¿Alguien?

El mar se ha llenado de basura que los temporales devuelven a la playa. El mar se ha llenado  de plásticos;  y algunos grandes y con palos. El chárter, o alquiler de veleros, ha inundado el mundo marino de hombres tatuados y mujeres con pamela, de mejillas enrojecidas y espaldas desolladas por el sol que no han leído a Conrad; ni saben quien es; ni les interesa. Los hombres tatuados no tienen ninguna aproximación romántica o literaria al mundo de los barcos, ni son mas sabios cuando regresan a Itaca ni jamás en su vida han tenido entre sus manos el Espejo del mar. Usan el barco, por tanto, como si de un coche se tratara y les merece el mismo respeto, el mismo, que una bicicleta de alquiler.

Voy a abrir una serie de entradas sobre barbarides náuticas. A ver si nos reímos un poco.

Un velero siempre ha sido algo bello y elegante; de hecho en los barcos clásicos, la mesa de cartas, una parte importante del barco donde llevar la derrota, se situaba siempre en estribor, en la parte noble del barco y también el camarote del capitán. Daré una explicación de lo anterior:
 Los ingleses, grandes marinos, comenzaron a denominar babor como port side y estribor como starboard, porque al cargar en puerto (port)  se abarloaban por el costado de babor y era, por tanto,  la parte más ruidosa; la zona aristocrática quedaba, de esta manera,  relegada a estribor. Stardboard, estribor, viene además de steering, gobierno, timón y es por tanto la zona del mando, la importante, la parte del Capitán.Y eso siempre ha sido así hasta ahora, hasta la aparición de hombres tatuados surcando mares estivales.

¿Que hubiera dicho London si hubiera visto, como yo, a unos marinos intentando enmendar una maniobra fallida desde el principio, tratando de separar el barco con un mocho?

La foto no hace honor a la barbaridad, en esos momentos nunca tienes la cámara a mano, además no das crédito de lo que ves, así que fiaros de mi si os digo que me pareció tremendo, un insulto a un barco, que aunque de alquiler, barco es y se merece un respeto por parte de su tripulación. Como un jamón de jabugo 4J no se merece una Coca-Cola, ni oír a la Callas  en un movil  patatero, ni…cualquier otra barbaridad que se os ocurra.












 Como veis la tripulación corre de una parte a otra sin parar, sin saber que hacer, pero el señor del mocho, el de gris en cubierta, no abandonó su puesto en ningun momento.

Seguiremos con ello otro día. ¡Ya lo sabeis, hombres tatuados, yo no os pierdo de vista, estaré con mi camara esperando!

lunes, 6 de junio de 2011

Tierras extrañas


La Nisiótika es la música de las islas; las islas del Egeo. Su música tradicional. Normalmente son melodías de aires alegres, aunque sus letras escondan pequeños dramas. La de hoy, la que os ofrezco, es triste; pero creo que es el ánimo de la actual y propia Grecia. Es una canción muy conocida, interpretada por muchas cantantes diferentes y con variaciones de letras muy diversas, entorno al mismo tema. Pero he elegido esta versión de Eleni Tsaligopoulou porque me parece muy contundente; la interpreta no solo con una hermosa voz si no con todo el sentimiento.

La palabra Tzivaeri no tiene traducción y se repite con frecuencia en la música griega. Por lo que he podido investigar parece que viene del arabe, cevher, piedra preciosa, piedra rara y de gran valor. Es la canción un lamento de alguien, de cualquiera, de una madre; su Tzivaeri ha tenido que irse lejos. Lejos de Grecia.



 
Tzivaeri. Eleni Tsaligopoulou





Tzivaeri
Αχ! Η ξενιτειά το χαίρεται
Τζιβαέρι μου
Το μοσχολούλουδο μου
σιγανά και ταπεινά
Αχ! Πανάθεμά σε ξενιτειά
Τζιβαέρι μου
Εσέ και το καλό σου
σιγανά και ταπεινά
Αχ! Εγώ ήμουνα που το ‘στειλα
Τζιβαέρι μου
Εκει στα μαυρα χενα
σιγανά πατώ στη γη


¡Aj!  Tierras extranjeras te dan la bienvenida
Mi Tzivaeri
Mi hermosa flor de bello aroma
Tranquila y humilde.

Malditas tierras extrañas
Tzivaeri mio
Tú y tu buena fortuna
Tranquila y humilde


Yo fui quien le envio allí
Mi tzivaeri
Allí al maldito extranjero
Lentamente piso la tierra


Grecia se descompone; o la despedazan. La sombra de la emigración; la eterna tragédia de los años 50 amenaza, vuelve con fuerza, con tristeza. No hay nada más tremendo, para un griego, que tener que abandonar su tierra, sus islas, sus barcas, sus mares. Los entiendo perfectamente.