martes, 28 de junio de 2011

Barbaridades marineras.


Hay alguien que haya leído a Conrad? O a London? ¿Stevenson? ¿Moitessier? ¿Alguien?

El mar se ha llenado de basura que los temporales devuelven a la playa. El mar se ha llenado  de plásticos;  y algunos grandes y con palos. El chárter, o alquiler de veleros, ha inundado el mundo marino de hombres tatuados y mujeres con pamela, de mejillas enrojecidas y espaldas desolladas por el sol que no han leído a Conrad; ni saben quien es; ni les interesa. Los hombres tatuados no tienen ninguna aproximación romántica o literaria al mundo de los barcos, ni son mas sabios cuando regresan a Itaca ni jamás en su vida han tenido entre sus manos el Espejo del mar. Usan el barco, por tanto, como si de un coche se tratara y les merece el mismo respeto, el mismo, que una bicicleta de alquiler.

Voy a abrir una serie de entradas sobre barbarides náuticas. A ver si nos reímos un poco.

Un velero siempre ha sido algo bello y elegante; de hecho en los barcos clásicos, la mesa de cartas, una parte importante del barco donde llevar la derrota, se situaba siempre en estribor, en la parte noble del barco y también el camarote del capitán. Daré una explicación de lo anterior:
 Los ingleses, grandes marinos, comenzaron a denominar babor como port side y estribor como starboard, porque al cargar en puerto (port)  se abarloaban por el costado de babor y era, por tanto,  la parte más ruidosa; la zona aristocrática quedaba, de esta manera,  relegada a estribor. Stardboard, estribor, viene además de steering, gobierno, timón y es por tanto la zona del mando, la importante, la parte del Capitán.Y eso siempre ha sido así hasta ahora, hasta la aparición de hombres tatuados surcando mares estivales.

¿Que hubiera dicho London si hubiera visto, como yo, a unos marinos intentando enmendar una maniobra fallida desde el principio, tratando de separar el barco con un mocho?

La foto no hace honor a la barbaridad, en esos momentos nunca tienes la cámara a mano, además no das crédito de lo que ves, así que fiaros de mi si os digo que me pareció tremendo, un insulto a un barco, que aunque de alquiler, barco es y se merece un respeto por parte de su tripulación. Como un jamón de jabugo 4J no se merece una Coca-Cola, ni oír a la Callas  en un movil  patatero, ni…cualquier otra barbaridad que se os ocurra.












 Como veis la tripulación corre de una parte a otra sin parar, sin saber que hacer, pero el señor del mocho, el de gris en cubierta, no abandonó su puesto en ningun momento.

Seguiremos con ello otro día. ¡Ya lo sabeis, hombres tatuados, yo no os pierdo de vista, estaré con mi camara esperando!

lunes, 6 de junio de 2011

Tierras extrañas


La Nisiótika es la música de las islas; las islas del Egeo. Su música tradicional. Normalmente son melodías de aires alegres, aunque sus letras escondan pequeños dramas. La de hoy, la que os ofrezco, es triste; pero creo que es el ánimo de la actual y propia Grecia. Es una canción muy conocida, interpretada por muchas cantantes diferentes y con variaciones de letras muy diversas, entorno al mismo tema. Pero he elegido esta versión de Eleni Tsaligopoulou porque me parece muy contundente; la interpreta no solo con una hermosa voz si no con todo el sentimiento.

La palabra Tzivaeri no tiene traducción y se repite con frecuencia en la música griega. Por lo que he podido investigar parece que viene del arabe, cevher, piedra preciosa, piedra rara y de gran valor. Es la canción un lamento de alguien, de cualquiera, de una madre; su Tzivaeri ha tenido que irse lejos. Lejos de Grecia.



 
Tzivaeri. Eleni Tsaligopoulou





Tzivaeri
Αχ! Η ξενιτειά το χαίρεται
Τζιβαέρι μου
Το μοσχολούλουδο μου
σιγανά και ταπεινά
Αχ! Πανάθεμά σε ξενιτειά
Τζιβαέρι μου
Εσέ και το καλό σου
σιγανά και ταπεινά
Αχ! Εγώ ήμουνα που το ‘στειλα
Τζιβαέρι μου
Εκει στα μαυρα χενα
σιγανά πατώ στη γη


¡Aj!  Tierras extranjeras te dan la bienvenida
Mi Tzivaeri
Mi hermosa flor de bello aroma
Tranquila y humilde.

Malditas tierras extrañas
Tzivaeri mio
Tú y tu buena fortuna
Tranquila y humilde


Yo fui quien le envio allí
Mi tzivaeri
Allí al maldito extranjero
Lentamente piso la tierra


Grecia se descompone; o la despedazan. La sombra de la emigración; la eterna tragédia de los años 50 amenaza, vuelve con fuerza, con tristeza. No hay nada más tremendo, para un griego, que tener que abandonar su tierra, sus islas, sus barcas, sus mares. Los entiendo perfectamente.